sábado, 8 de marzo de 2008

PESCA: reportaje a N. Otero

Reportaje a Norberto Otero, ex presidente de la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura
"PELEAMOS COSAS QUIJOTESCAS"
Entrevista: Betina Bracciale



Norberto Otero fue presidente de la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura desde fines de los años ´60 hasta principios de los ´80 durante varios períodos. Por entonces la cámara se enfrentó a la introducción de buques factoría en el mar argentino, hecho que hizo posible la última dictadura militar. Más tarde, la entidad se opuso a los acuerdos marco firmados durante el mandato de Raúl Alfonsín. Comunidad pesquera se entrevistó con uno de los protagonistas de esta lucha en busca de una historia que no está escrita. “En el 65 hice el primer barco, que se llamó Martín Fierro. Construido en tiempo récord, empezó a pescar en enero del ´66. Inmediatamente me arrimé a la Cámara de Armadores, fundada a principios de los ´60. Eramos unos 20 empresarios. Luego habremos llegado a ser 30, 40. Uno de los primeros presidentes fue Emilio Barbeito, el tercero Emilio Brarda, gente muy peleadora y trabajadora. En esa época la Cámara trataba problemas derivados de los costos, se luchaba por obtener el precio bunker para el combustible, se hacían compras corporativas para abaratar precios. También se discutía el tema sindical.”

C. P.: -¿Cuáles eran los reclamos sindicales?
N. O: -El personal embarcado no estaba sindicalizado. Los sindicatos luchaban por la relación de dependencia que finalmente obtuvieron en el año ´73, con el gobierno peronista.

C. P.: -¿Por qué defendían la no relación de dependencia?
N. O.: -Relación de dependencia había pero la pesca se manejaba con un sistema distinto que permitía que los tripulantes ganaran mucho. Los marineros cambiaban de auto, compraban casas, cosa que no volvió nunca más. Hubo una manifestación de trabajadores que decían “no” a la relación de dependencia. Hablá con tripulantes que hayan vivido las dos épocas y vas a ver.

C. P.: -¿Qué relación tenía la cámara con los sindicatos?
N. O.: -El primer sindicato que apareció fue S.O.M.U. y casi simultáneamente el de conductores, después el de patrones. Eran todos de Buenos Aires: conductores navales de Buenos Aires, patrones de río, etc. Inicialmente teníamos con ellos una relación conflictiva. Después, con los años, terminamos siendo amigos. En la lucha contra la incorporación de buques congeladores tuvimos apoyo de los sindicatos.

C. P.:- ¿Cuál es la primera lucha que recuerda como miembro de la Cámara? 
N. O.: -Fui presidente por primera vez en el año ´68-69. En esa época Onganía, desde Comodoro Rivadavia, anunció una ley de apoyo a la pesca, el Decreto de Promoción de las Actividades Pesqueras. Perdimos tiempo luchando porque se aplicara. Nunca se aplicó ni una coma.

C. P.: -¿Qué proponía?
N. O.: -Apoyar la pesca nacional en el precio de los combustibles, los créditos a tasas preferenciales para la construcción de barcos, etc. La actividad exportadora estaba en pañales. Sólo unas pocas empresas vendían al exterior. Había de 25 a 30 barcos de altura, todos fresqueros. Entonces se pensaba en la incorporación de tecnología para encarar la exportación. Se vislumbraba que iba a haber un crecimiento notable de la demanda y queríamos estar preparados.

C. P.: -¿Quién era la autoridad de pesca en ese momento?
N. O.: -Con Onganía estuvo el ingeniero García Matta, quien realmente apoyaba la pesca. Después el ingeniero Kruger, un agrónomo, luego Di Rocco.A través de las gestiones me contacté con un tipo que estaba en la Secretaría Legal y Técnica de ese gobierno. Como te dije, peleábamos por el bendito decreto. Un día lo increpé: “Decime...¿a quién hay que zamarrear para que se aplique?”. Dice: “Salí, seguí el pasillo hasta el fondo, vas a encontrar un escritorio y atrás un señor de bigotes, zamarrealo a él”. Era Onganía.

C. P.: -¿Cuándo comienza la lucha contra los buques factoría?
N. O.: -Esa batalla se plantea cuando sectores interesados en incorporar buques de afuera empiezan a hacer lobby con el pretexto de que el mar estaba inexplotado, lo cual era cierto. A partir de eso comienza a aparecer gente que se enamora de la idea del buque congelador. ¿Por qué? El buque factoría al trabajar las capturas de inmediato tiene una buena calidad pero no se pueden hacer productos que se hacen en tierra con valor agregado. A principios de los ´70 se establece el proyecto de desarrollo F.A.O.-Gobierno Argentino. Lo dirige un español, Angel Fernández y Fernández, que había sido gerente de la principal empresa pesquera de España y sabía mucho. Proponía traer un número Limitado, unos cuatro congeladores, para ver en qué se justificaba trasladarlos a la Argentina. Quería ir a buscar pesca lejos: merluza negra, merluza austral. El plan de la F.A.O. duró desde la época de Onganía hasta la de Lanusse. Este último, pienso que no entendía nada del tema pesca ni le interesaba. Niave no sé porque detrás suyo estaba Massera, que era el jefe de gabinete y ya entonces trabajaba en su proyecto político con los sindicalistas de la pesca, etc.Aunque resulte innecesario, te quiero decir que la oposición a la introducción indiscriminada de buques factorías, estaba fundada en que nunca se justificó la utilización de este tipo de embarcaciones en un mar con sus zonas de pesca mayormente cercanas a los puertos del litoral.

C. P.: -¿Se llegó a implementar la idea del español?
N. O.: -No, el proyecto terminó y no tuvo continuación. La presión era creciente para traer buques factoría y nosotros nos oponíamos. Estábamos dispuestos a que se trajeran pocos para explorar. De esta forma se hubiera descubierto mucho antes la pesquería de merluza negra. Hubo gente que actuaba en la cámara y que trajo congeladores con el fin de ir a buscar especies alejadas. Lo que no tenía sentido era que pescaran merluza en la misma zona que los fresqueros.El problema fue que en el año ´76-77 se autorizó el ingreso de más de 30 barcos congeladores y/o factoría. Se abrió una puerta que de haber quedado allí no hubiera ocasionado los daños que hoy lamentamos. Al gobierno del proceso fue imposible convencerlo. Tuve discusiones de horas donde no me opusieron ningún argumento racional. Esto también me lo han dicho testigos presenciales que eran marinos.

C. P.: -¿Cuáles eran los argumentos de ellos?
N. O.: -Que era una medida política del gobierno y teníamos que apoyarla. Les decíamos que para nosotros era un disparate.

C.P.: -¿Con quién negociaban? ¿Quién era la autoridad que los recibía?
N. O.: -El Secretario de Pesca, el almirante Guevara. Con él tuvimos una larga charla por el tema de las embarcaciones que tiene hoy el I.N.I.D.E.P., que costaban 14 millones de dólares. El Capitán Cánepa, incorporado como buque de investigación, era en esa época el mayor pesquero de Argentina. Yo decía que en lugar de esa inversión compraran dos barcos factoría, que autofinanciaran con la pesca comercial la investigación, transitoriamente.

C. P.: -¿Los 30 barcos que se incorporaron de qué bandera eran?
N. O.: -Todos con bandera argentina.

C. P.: -Luego de las negociaciones con el gobierno militar... ¿usted debió alejarse de la cámara?
N. O.: -No. Si bien hubo presiones que en algún caso llegaron a la amenaza de tripular los pesqueros con personal de las fuerzas armadas, no las relaciono con la lucha que teníamos. No soy partidario de las teorías conspirativas. De todos modos, para mí la verdadera catástrofe de la pesca se produce después con los Acuerdos Marco y la entrada de buques de bandera extranjera.

C. P.: -¿Quiénes podían acceder a tener buques factoría?
N. O.: -No era un mercado tan concentrado como ahora. En esa época había varias empresas que pudieron traerlos.

C. P.: -¿Hubo expectativas de cambio con la democracia?
N. O.: -Sí, pero evidentemente siempre estuvo el elenco estable del lobby que se movía detrás de estas ideas de traer barcos.

C. P.: -¿Ha tenido encuentros con la gente del gobierno de Alfonsín? N. O.: -Con gente de Alfonsín estuvimos por el tema de Malvinas, también con Bordón, quien en esa época era diputado. Nos opusimos a los acuerdos marco. Alfonsín los firmó con Bulgaria y con la entonces Unión Soviética. Como consecuencia de ello el Reino Unido estableció la zona de exclusión pesquera con lo cual perdimos el agua de Malvinas, un bien mucho más valioso que la tierra. Esa fue la última pelea en la que estuve.

C. P.: -¿Los lobbistas fueron variando o se mantuvieron los mismos personajes?
N. O.: -No vale la pena identificar una persona. No tengo claro quiénes estaban atrás de eso. Dentro de la gente de la Marina, que era la fuerza que actuaba en pesca, había muchas personas bien intencionadas que creían que la actividad se iba a desarrollar con buques factorías. El lobby se aprovechó de ellos, les vendió la idea.

C. P.: -¿Los lobbistas tenían ideólogos?
N. O.: -No, la razón era puramente crematística.

C. P.: -¿Quiénes eran los aliados de la cámara?
N. O.: -Teodoro Bronzini un día nos tocó el timbre para expresar su apoyo cuando ya había dejado de ser intendente. También estuvieron con nosotros el juez Losada, el doctor Masnatta, el brigadier Rey, que era miembro de la junta con Lanusse y Niave y luego participó en la última etapa del proceso. A él lo trajo el gobernador de la provincia, el brigadier Moragues, a cenar a la cámara. Llegó Rey y antes de saludarnos dijo: “Les quiero decir lo que pienso de ustedes: que son un sector que sólo defiende los intereses sectoriales y no le importa el resto”. Cambió de idea al ver la vehemencia con la que hablábamos. Con el Ministro deTtrabajo San Sebastián pasó lo mismo. La primera entrevista que tuve con él me anunció: “Vengo de hablar con el general Onganía y a decirles que el gobierno no va a mover un dedo para arreglar esta huelga”. Después de unas puteadas quedamos amigos.Te nombro estos militares porque en la época que nos tocó actuar hubo durante mucho tiempo gobiernos militares y es bueno que se sepa quiénes tuvieron una actitud comprometida.Además nos apoyó el periodismo: La Capital, El Atlántico, Clarín, La Nación y hasta FranPress. La Nación sacó una serie de artículos a favor de los buques factoría. Yo hablé con el encargado de agricultura, le expliqué nuestra postura y sacaron una serie de notas que exponían nuestras ideas. En Clarín el secretario de redacción era Camilión, que después fue canciller, embajador en Brasil y ministro de defensa con Menem. El fue otro que nos apoyó. Vale la pena mencionar a quiénes en la cámara lucharon duramente, aún con el riesgo de perjudicar sus intereses. Ellos fueron: Ventura, Carlos Stroppiana, Zuccatosta, Jorge Jaureguiberry, Eduardo Corbacho, Federico Ocampo, Héctor Iribarren, Pedro Piceli, Expósito, Greco y otros que, si bien no actuaban directamente en la entidad, como Macchiavello, siempre expresaron su solidaridad con nosotros.

C. P.: -¿Por qué luchaban?
N. O.: -La lucha fuerte fue entre el ´70 y el ´80. Peleamos cosas quijotescas. Algunos proyectos eran, a nuestro juicio, negociados que si bien no nos afectaban directamente perjudicaban a la nación. Lo hicimos con patriotismo y fue un combate de muchos. Estábamos convencidos que lo que hacíamos era bueno para el país.

Comunidad Pesquera

Julio / 2003